¿A DÓNDE MANDARÉ A DIOS ESTA VEZ?
07.06.2012 19:40
Dios mío ayúdame a ser bueno… Pero todavía no.
Enfermera Jackie
Todo marcha bien, las cosas resultan como lo planeamos en el trabajo, la escuela, con nuestras relaciones interpersonales; actuamos como los hijos de Dios que somos, amamos, liberamos, creemos y construimos; e irradiamos luz y felicidad a cada minuto de nuestras vidas. No es parte de un ideal utópico, es una realidad que muchos hemos vivido, vivimos, y/o viviremos.
Pero cuando las nubes de la tormenta se comienzan a acumular, se presentan las complicaciones, sea porque no vimos que estaba nublado, no prestamos atención a que estaba nublado, no sabíamos que estaba nublado, no creímos que llovería a pesar de ver que estaba nublado, etc. El aguacero cae y nos empapamos.
Claro, mayormente no reconocemos que es nuestra culpa, hacemos rabietas, pataleamos, y culpamos a medio mundo, lastimando y lacerando a las personas, sean estas en su integridad o su imagen que poseemos. Sí, somos humanos, pero eso no quiere decir que cabrones venga incluido en lo humano, hacernos daño no está en nuestra naturaleza sólo en nuestra historia no hay que confundirnos. El punto es que no es justo para nadie que nos desquitemos con las personas cerca de nosotros, y ni hablar de lo sano.
Para empezar, no diré que la solución sea que fuéramos más responsables, eso es algo que se tiene que ser desde el principio, no una solución, cuando estamos estresados y vamos desde allí hasta la angustia, no estamos en la mejor posición para razonar, o al menos no siempre, y estamos vulnerables a un clima interior más emocional. Tomemos en cuenta de que existen 6 emociones básicas:
Miedo
Sorpresa
Aversión
Ira
Alegría
Tristeza
Asco
Estando bajos altos niveles de estrés, ansiedad o angustia existe una muy alta posibilidad de experimentar la ira como emoción principal (no en aparición, sino en duración), y cuando sentimos ira nos cegamos, surgen los instintos, y queremos destruir (ya que nos sentimos en un ambiente hostil), no basta con un simple “ya cálmate”, “se más responsable para la próxima”, eso sería para evitar estar estresado (o sus evoluciones) desde un principio, no para cuando ya estas allí. Si tenemos una emoción, hay que dejarla salir, de allí su etimología proveniente del latin emotio derivado del verboemovere, prefijo e/ex = separación del interior; moveré = mover, trasladar (separación del interior que se traslada [al exterior]). También lo encontramos de manera más dinámica como perturbación o agitación, pero el fin es el mismo, tiene que tener un curso, un destino (un principio y un final). Es por eso que la naturaleza de las enfermedades radica en la represión de las emociones, ya que reprimimos una parte de nosotros, por lo tanto reprimimos nuestra identidad, nos negamos a nosotros mismos, y sobre todo los neurotransmisores ya se produjeron, a algún lado tienen que ir a dar.
¿Y qué hacer cuando estoy ofuscado por la ira? Algunas personas entienden que lo que se hace en ese estado no es lo que en verdad estaba en nuestras intenciones, pero no toda la gente es así, y no es trabajo de ellos ser así, lo mejor es hablar con el ser superior, y en nuestra ira, desesperación, ¡hay que mandarlo al carajo! Así es, decir “¡Dios vete al carajo!”. ¿Y esto para qué? Bueno, cumple múltiples propósitos: 1) Toda la ira que sientes se la entregas a Él en ese grito, esto para evitar que destruyas en tus alrededores, las personas si experimentan dolor, Dios no, y no hay que preocuparse por eso de blasfemar ([griego] blapto = ofender; phemi = hablar; -ia = acción) ya que no hay cosa más humillante y dañina para Dios que aquellos que gritan a los cuatro vientos (facebook, twitter, my space y google+) que tanto lo aman y las bendiciones que reparten a diestra y siniestra, siendo que son ruines, hipócritas, tacaños, etc., (obvio que no aplica a todos), Dios si comprende, aunque a veces se nos olvide. 2) La palabra carajo según la RAE significa miembro viril, y el falo es la figura de poder más utilizada en nuestra sociedad, por lo tanto se le estaría pidiendo a Dios ese poder que a nosotros nos estaría faltando. Pero integrando el “vete al” indicaría que lo estamos mandando a ese lugar específico, lo cual nos lleva al último propósito (y mi favorito). 3) El carajo es la canasta que se situaba en el mástil en los navíos antiguos, también conocido como nido de cuervo, mástil vigía, cofa de vigía, etc., y allí se designaba a un marinero para que fuera los ojos del capitán, quiere decir que le pedimos a Dios que nos guie, nos oriente, sea nuestros ojos, es decir, que lo necesitamos en lo alto de nuestro navío, para que nos saque de la tormenta y sea Él el que grite “¡TIERRA A LA VISTA!”…
Hace no mucho tiempo mi fe sufrió una precipitación, ya no sabía en qué o quién creer, o si debería creer en algo si quiera... Me enoje mucho y me desarmonice, pensaba "¿será tan importante creer? Pero esto tiene una meta (en sentido filosófico) más allá de lo que la lógica o la razón puedan alcanzar, me di cuenta de que no tenía que conocer sino caminar, dar un salto de fe o mejor dicho, navegar en aguas tortuosas con nubes negras y espesas, sabiendo que todo estará bien siempre y cuando no suelte el timón y tenga a Dios en el carajo.
Psic. Adrián Barceló Plasencia.